ROCÍO SOLEDAD DE LA PEÑA
OBJETIVO GENERAL: Mejorar el rendimiento deportivo apoyado
de una alimentación sana y eficaz.
OBJETIVOS
PARTICULARES:
1. Mejorar la recuperación.
2. Prevención de enfermedades o
lesiones.
3. Evitar el desgaste muscular.
4. Evitar el desgaste oseo.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA: Establecer una alimentación
adecuada al programa de entrenamiento dependiendo de la edad, madurez física, y
objetivos deseados.
BÚSQUEDA DE INVESTIGACIÓN:
Páginas web, blogs, artículos de revistas.
TEMAS A TRATAR:
Conocer las necesidades nutricionales e hídricas del deportista
Satisfacer los requerimientos de energía y nutrientes
necesarios para soportar un programa de entrenamiento.
Lograr y mantener una contextura dietético-nutricional ideal
para el tipo de evento competitivo
Mantener un estado de salud y funcionamiento óptimos .
TIPO DE INVESTIGACIÓN: MÉTODO APLICADO, Y EXPLICATIVA.
Conocer las necesidades nutricionales e hídricas del
deportista
Hoy en día, es común ver que hay más personas interesadas en
su salud y que combinan con una actividad física, ya que dieta y entrenamiento
están estrechamente vinculados, es importante tomar en cuenta que si queremos
tener un óptimo desempeño deportivo es importante saber que hay alimentos que
nos ayudaran a desempeñarnos efectivamente. Es muy común cometer errores en
nuestra alimentación cuando somos primerizos, y que al no obtener los
resultados deseados, nos dejaran decepcionados.
El objetivo en esta investigación es tomar conciencia de que
cualquier persona puede mejorar físicamente y mejorar eficazmente su nivel
deportivo con solo cambiar la dieta ya que todo lo que usualmente comemos
repercute en nuestro desempeño diario, en la industria del fitness por ejemplo
los alimentos son el 50% responsables de todo el trabajo requerido para ganar
masa muscular, como practicante de este deporte he asignado este tema.
La alimentación del deportista debe responder a las
necesidades nutricionales propias de su edad, sexo, condición de salud y
físico-deportiva para satisfacer los requerimientos de energía,
macronutrientes, vitaminas, minerales y agua para poder llevar a cabo la
actividad deportiva preservando la salud, y alcanzando un óptimo rendimiento
deportivo.
La ingesta energética adecuada para el deportista es la que
mantiene un peso corporal adecuado para el óptimo rendimiento y maximiza los
efectos del entrenamiento. Habitualmente nos encontramos con la problemática de
que algunos deportistas (sobre todo, las mujeres y si estas compiten en
categorías de peso, deportes estéticos o deportes de resistencia de larga
duración) no cubren sus necesidades energéticas, principalmente por un bajo
aporte de Hidratos de Carbono, El entrenamiento da lugar a un aumento de los
requerimientos de micronutrientes, por una pérdida de estos. Los deportistas
con mayor riesgo de déficit de micronutrientes son aquellos que restringen la
ingesta de energía, o quienes realizan severas practicas dietéticas para perder
peso, eliminando uno o varios grupos de alimentos de su dieta, o quienes
consumen dietas con una alta cantidad de hidratos de carbono y baja densidad de
micronutrientes.
Los deportistas que
adoptan este tipo de comportamientos, puede que necesiten tomar algún
suplemento multivitamínico y mineral, para mejorar la ingesta de
micronutrientes.
Además, es mucho más fácil bajar los últimos 5 kilos con un
metabolismo que sólo ha experimentado un déficit calórico durante 6-12 semanas,
que con uno que ha estado trabajando durante 20 o más. Si el competidor debe
perder los últimos 5 kilos, pero anteriormente ya había bajado 15, el proceso
va a ser mucho más complicado y probablemente no tenga éxito. Al comenzar más
liviano, el proceso se realiza de forma más paulatina, y es mucho más fácil
perder esos kilos finales.
El tiempo dedicado al plan nutricional también debe ser
personalizado a cada situación y entrenamiento particular. Aunque parezca algo
superado, y los esteroides anabólicos no puedan utilizarse en igual medida,
muchos atletas creen aún que la dieta de las 12 semanas es perfecta para llegar
a la competencia en el estado adecuado.
La principal preocupación es ahorrar y mantener el músculo,
por eso los deportistas experimentados recomiendan las largas y menos agresivas
dietas. Aunque se haya instalado la idea de que las dietas cortas de 10-14
semanas ayudan a preservar más masa muscular, por lo general ocurre todo lo
contrario.
En una dieta más larga, la rápida pérdida de peso no es
necesaria, lo que genera un ambiente menos catabólico y más calorías para que
aseguren un mejor y mayor rendimiento en el gimnasio. Por otro lado, los panes
más extensos son más flexibles dando lugar a cambios imprevistos o situaciones
inesperadas, sin que pongan en riesgo el objetivo ni preocupen
significativamente al deportista.
Los atletas altamente entrenados deben transitar una delgada
línea que existe entre entrenar lo suficientemente duro para lograr un estímulo
de entrenamiento máximo y evitar la enfermedad y los riesgos de sufrir lesiones
que se asocian con un excesivo volumen de entrenamiento.
- La
nutrición competitiva debería apuntar a estrategias específicas que puedan
reducir o retrasar aquellos factores que de otro modo podrían causar
fatiga en un evento; que sean específicos del evento, del medio
ambiente/escenario en el que se lleva a cabo y del atleta individual.
- Nuevas
opciones de nutrición para el rendimiento han aparecido gracias al
desarrollo de evidencia sólida de que la capacidad del cerebro de censar
la presencia de carbohidratos (y probablemente de otros componentes
nutricionales) en la cavidad oral puede mejorar la percepción de bienestar
y aumentar las tasas de trabajo autoseleccionadas. Tales hallazgos
presentan oportunidades para el consumo durante los eventos más cortos,
donde previamente no se había considerado a la ingesta de fluidos o de
alimentos como una ventaja metabólica que podría mejorar el rendimiento a
través de un efecto central.
- Se
necesita un enfoque pragmático para el asesoramiento sobre el consumo de
suplementos y alimentos deportivos en virtud de la alta prevalencia de
interés y del consumo por parte de los atletas, y frente a la evidencia de
que algunos productos pueden ser muy útiles para el plan de nutrición
deportiva y/o para mejorar directamente el rendimiento. Los atletas deben
recibir asistencia para poder realizar un análisis de costo-beneficio de
la utilización de dichos productos, y poder reconocer que pueden tener
mucho valor cuando son incorporados a un plan de alimentación
correctamente establecido.
*En general, los suplementos de
vitaminas y minerales no son necesarios para los atletas que consumen una dieta
con una alta disponibilidad de energía proveniente de una variedad de alimentos
ricos en nutrientes. Un suplemento multivitamínico/mineral puede ser apropiado
en algunos casos, cuando no se cumplen estas condiciones; por ejemplo, cuando
un atleta está siguiendo una dieta hipocalórica o no quiere o no puede consumir
suficiente variedad en la dieta. Las recomendaciones de suplementación deben
ser individualizadas, teniendo en cuenta que la suplementación dirigida puede
estar indicada para tratar o prevenir ciertas deficiencias (por ejemplo,
hierro, vitamina D, etc.). Los atletas deben ser asesorados sobre el uso
adecuado de los alimentos deportivos y ayudas ergogénicas nutricionales. Estos
productos sólo deben ser utilizados después de una cuidadosa evaluación de la
seguridad, eficacia, potencia y cumplimiento de los códigos antidopaje y los
requisitos legales pertinentes.

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